viernes, 16 de octubre de 2015

Una reseña a la edición 2015


El libro

Este libro afronta un desafío desacostumbrado para políticos y para opinólogos: pensar el régimen político argentino por lo que hace y no por lo que dice de sí mismo. Pensar lo que un gobierno hace no es algo que aclaren mucho sus declaraciones ni las de la oposición. Si Sartre decía que somos lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros, el libro ensaya la idea de que un régimen político es lo que hace con las condiciones que encuentra en el momento en que debe gobernar.
Hupert postula que entre esas condiciones dos han sido centrales. Por un lado, la insurrección popular de 2001 y su consigna que se vayan todos. Por otro lado, la “licuación” de la sociedad argentina en tiempos de globalización y capitalismo financiero.
¿Qué técnicas de gobierno serían capaces de superar la crisis de gobernabilidad con que se encontró el sistema político en los años 2001-2? El libro troca la pregunta por los planes y las ideas de los funcionarios al llegar al poder por la cuestión de las necesidades y posibilidades del Estado tras 2001. La historia argentina reciente no se inicia en 2003 sino en 2001.
El kirchnerismo se convierte así en un “peronismo líquido”, que debe vérselas con esas condiciones iniciales, pero también con sus continuaciones. Pues, señala Hupert, 2001 no concluyó con “que se vayan todos” sino que se continúa en los diversos movimientos colectivos que practican otra consigna: “que venga nosotros” –y la practican en asambleas barriales, empresas recuperadas, movimientos territoriales y un largo etcétera. Y por otro lado, la globalización y financierización de la economía no concluyeron con la renuncia de Cavallo; de hecho, como la licuación de lo social que las acompaña, perdura en una figura subjetiva: el consumidor subsidiado. Este tipo de sujeto y aquel tipo de movimiento micropolítico son vistos como causas y a la vez efectos de este Estado que Hupert propone llamar “posnacional”.
Partiendo de los trabajos del historiador argentino Ignacio Lewkowicz sobre la crisis del Estado-nación y la subjetividad ciudadana, y abrevando en contribuciones como las de Zygmunt Bauman sobre la sociedad líquida, de Franco Berardi sobre el semiocapitalismo o del colectivo de investigación militante Situaciones sobre el nuevo protagonismo social, el libro anota y describe las transformaciones del Estado argentino en un Estado posnacional recurriendo profusamente a una variedad de fuentes historiográficas, periodísticas y académicas. Aparecen así rasgos y técnicas de gobierno que convierten en ociosas las discusiones entre republicanismo y pragmatismo. Ahora se trata de la institucionalidad precaria, la transversalidad, la gestión ad hoc, la imaginalización, la desnacionalización, etc.
Este libro logra evitar tanto la declamación y la denuncia simplistas como el sofisticado y matizado estudio académico que se abstiene de estrategias políticas. El Estado posnacional intenta afirmarse en un pensamiento estratégico y situado.

Publicado por primera vez en 2011, la nueva edición incorpora una posdata del autor (que repone el período 2011-2015) y una variedad de colaboraciones que van desde movimientos micropolíticos hablando por sí mismos hasta textos desde España y Brasil sobre sus movimientos políticos recientes y de Italia y Australia ensayando una caracterización de alcance internacional de los Estados en la globalización, y hasta una “crónica de un sciolismo anunciado”.

Las colaboraciones

El texto de la primera edición sigue presente y los editores lo consideramos válido en sus trazos gruesos. No parecía necesario actualizarlo, pero era necesario activarlo. ¿Cómo activarlo? Continuándolo, extendiéndolo. Entonces lo recargamos con textos que dialogan, explícitamente o de hecho, con el libro. El libro podía proponerse lo que 2001 hizo: abrirse a continuaciones que lo resignifiquen y a interacciones que lo activen.
No son continuaciones en el sentido coloquial, salvo quizás la posdata del autor, que caracteriza la subjetividad del consumidor subsidiado, sujeto propio del Estado posnacional. Algunas continuaciones provienen de colectivos, de esos “nosotros” que hablan en primera persona: FM La Tribu, Mercado Solidario de Rosario, Frente Ciudad Futura, La Ventana. Estas intervenciones dejan ver que la multiplicidad 2001 politizó diversos campos (la comunicación, la producción y el intercambio, la participación electoral y la educación).
Se incluyen también las colaboraciones de Amador Fernández-Savater, Giuseppe Cocco, Bruno Cava, Ariel Pennisi, Sandro Mezzadra y Brett Neilson. Los primeros tres abren el libro poniendo en diálogo la experiencia de 2001 con la experiencia española de 2011, cuando fue el 15M y la brasilera de 2013, cuando se movilizaron 400 ciudades por el boleto gratuito. Pennisi asume “el cuerpo a cuerpo” entre territorio y Estado como clave donde leer las tendencias de los gobiernos recientes hacia el sciolismo, y lo lee en la lucha ambientalista de Berazategui, en el conurbano bonaerense. Mezzadra y Neilson cuestionan la remanida idea de que Estado y globalización son incompatibles y proponen ver formas de soberanía distintas a las del Estado moderno y que generan una sinergia entre globalización y Estado, y lo leen en la historia del Sudeste asiático y de Europa.

En suma, múltiples y singulares extensiones conforman en esta edición un herramental del común para potenciar la problematización de las relaciones entre autonomía y Estado.

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